Restaurante Lando

Un local diferente en el centro de Barcelona

Restaurante Lando

 

La fachada tiene aspecto de hangar. Los amplios y altos accesos, hoy puertas y ventanales, la pared pintada en gris cemento y la ausencia de vecinos recuerdan a este tipo de nave.

Efectivamente, el local que ocupa el restaurante Lando fue en otros tiempos un taller de coches. El acceso se encuentra en un pequeño pasaje peatonal. En el centro de Barcelona, sí, pero con ese aire romántico de lugar apartado que reina en las calles sin salida.

Toni Schulz, Albert Soler, Òscar Gómez y Vanesa Virumbrales son cuatro amigos que decidieron dar el paso y hacer aquello de lo que tantas veces habían hablado: abrir un restaurante diferente. De cocina clásica europea, con una carta reducida en la que cada plato tiene que ser único, especial, tiene que incorporar los mejores ingredientes y elaborarse con todo el esmero. Para ello cuentan con la ayuda del asesor culinario Bernard Benbassat. El objetivo del equipo, servir platos perfectos.


El interior del Lando conserva la estructura del antiguo taller de coches. Los propietarios optaron por mantener los altos techos y los elementos a la vista para preservar la personalidad del local.

Para la decoración se han utilizado materiales como la madera, el mimbre, el metal y los azulejos. Todo es sencillo pero a la vez original. Los diferentes tipos de mesas y de sillas y taburetes dan a los espacios el toque divertido y desenfadado. Mesas redondas y mesas cuadradas, para dos, para cuatro o para compartir, sillas de diferentes formas y colores se distribuyen por todo el restaurante.

 

El Lando cuenta con dos espacios diferenciados: el comedor -la zona más concurrida cuando llega la hora del menú, sea para comer o para cenar- y la barra -más enfocada a tomar tapas y copas.

Los menús, a pesar de ser reducidos, siempre cuentan con opciones veganas. El restaurante también tiene carta de vinos ecológicos.

Restaurante Lando

 La iluminación es uno de los puntos fuertes del local: luz natural de día y juego de luces de noche

Restaurante Lando

En la barra del Lando, los clientes toman tapas o pequeños platos a cualquier hora del día.

En la foto de abajo, la carta de los platos de barra.

Restaurante Lando

Dos filas de taburetes. ¿Mirando hacia el comedor o mirando hacia el bar?

Restaurante Lando

La barra también es el espacio para tomar una copa y disfrutar de la música. Y los sábados al mediodía, la oferta gastronómica aumenta con la incorporación de una deliciosa selección de pasteles caseros. ¿Un desayuno? ¿Un brunch? ¿Un vermut? ¿Un almuerzo informal? La barra del Lando se adapta a todas las fórmulas.

Restaurante Lando

 

Dos filas de taburetes. ¿Mirando hacia el comedor o mirando hacia el bar?

Restaurante Lando

Los azulejos tienen una presencia destacada en el Lando

Restaurante Lando

Decenas de bombillas colgantes iluminan el restaurante. De día, los pequeños puntos de luz diseminados por todo el local ofrecen un curioso espectáculo. Cuando anochece y la oscuridad empieza a caer en el exterior, el efecto que crean las bombillas es completamente fascinante. 

Restaurante Lando

Frente a los ventanales, la terraza del Lando. Los mismos materiales y el mismo estilo que en el interior. Sin ruidos, sin coches. Ventajas de estar en un pequeño pasaje peatonal.

Restaurante Lando
Restaurante Lando

 

 

FOTOGRAFÍA: Enrique Menossi

ESTILISMO: Lukasz Masevicz

TEXTO: Marta Martínez Arroyo