Albert Garcia, de Lobster's Day

“Me llevo bien con lo absurdo”

Lobster's Day

Por eso escogió el nombre de Lobster's Day para su empresa. Porque le atraen el surrealismo, el dadaísmo, lo absurdo, y un nombre como este no podía serlo más para una marca de muebles. Además, comenta Albert Garcia, me encanta cómo suena. Lobster´s Day es la evolución de una empresa familiar dedicada a la fabricación de muebles de gama alta. Ofrecen piezas de diseño creadas en base a la combinación de artesanía, procesos industriales y materiales tecnológicos. Albert es el gerente de la empresa y también el diseñador de los productos.

Cuando tomó las riendas de la empresa de sus padres e hizo los primeros cambios, como el absurdo nombre que decidió ponerle, hubo algunos problemillas generacionales. “Mi padre al principio pronunciaba fatal Lobster's Day por teléfono. Tenía que repetirlo 10 veces, porque no le entendían. Cabreado, cogía el teléfono, lo pasaba a alguien del despacho y decía: ¡Haz el favor de decirle tú de dónde llamo!”. Superadas las primeras trabas, hoy el negocio va viento en popa. 

Lobster's Day
Lobster's Day
Lobster's Day

-¿Cómo empezó Lobster´s Days?

Vengo de una familia de empresarios. En 2007 la crisis afectó mucho a la empresa familiar y nos arruinamos. No podía permitir que mis padres, que llevaban toda la vida trabajando, lo perdieran todo y pasaran apuros en sus últimos años. Así que reinventé la empresa utilizando la infraestructura existente. He desarrollado una empresa nueva dentro de una que agonizaba. No ha sido fácil, pero tampoco ha sido tan difícil. Lobster's funcionó desde el primer momento.

 -¿Cuál es vuestro producto favorito y por qué?

La colección anti-c. Es la primera que diseñé, hace un montón de años, para ponerla en casa de mis padres. Por aquel entonces la empresa original no tenía un mercado que pudiera absorberla, o sea que ni se me ocurrió sacarla al mercado. Con la crisis la rebauticé como anti-c "anti crisis", la perfeccioné y desarrollé la marca y el proyecto de Lobster's Day. Le tengo especial cariño a esa colección, cumplió con creces su misión.

-¿Los próximos proyectos?

En 2016 habrá bastantes. Hasta ahora no ha sido posible, y se han ido quedando en el papel. Mi faceta de diseñador ocupa un 5% de mi tiempo laboral, cada vez disfruto más con la actividad de empresario. No sirve de nada tener productos buenos si no sabes cómo hacerlos llegar a un público, y hacer crecer la empresa me ocupa mucho tiempo. Sacar novedades era hasta ahora menos importante. Pero en 2016 habrá bastante tema nuevo.

 -¿Qué palabras te definen?

Quedaré fatal empezando con este adjetivo, pero mejor esto que salir con falsa modestia. Me considero muy sofisticado, eso engloba desde mi criterio estético al modo de relacionarme, a los amigos que tengo y a cómo me gusta vivir. También soy nefasto y totalmente incapacitado para la vida práctica. Soy bueno dirigiendo porque tengo muy claro lo que quiero y cómo lo quiero. Con estas premisas, es fácil marcarse objetivos. Pero necesito un equipo que ejecute. Tengo cierta habilidad dirigiendo equipos humanos, no me cuesta transmitir los objetivos 


Lobster's Day
Lobster's Day

a un equipo y conseguir que se alcancen. Pero yo sería el peor secretario del mundo. También soy hiper-emocional. Esto es malo, cualquier día moriré de un subidón por un enamoramiento o por un paro cardíaco en un divorcio.

 -¿Por qué usas diadema de olivo? 

Dejémoslo en que queda perfecta con mi perfil fenicio o griego. Es algo así como que si eres chica y tienes las tetas grandes te pones escotazos. Es lo mismo, pero mucho menos vulgar.

 -¿Por qué decidiste ser diseñador?

No lo decidí, diseñar sabes o no sabes. Siempre me han interesado la estética, la imagen y la cultura de consumo. Soy bueno detectando tendencias. En mi época de estudiante era evidente que elegiría algo relacionado con este campo. Lo que no hubiera imaginado en esos tiempos es que si tuviera que elegir ahora una carrera sería de económicas o empresariales. Lo que más interesante me resulta ahora es cruzar habilidades creativas o artísticas con el negocio puro y 

Lobster's Day
Lobster's Day

duro. Además, no hay diferencia, da igual diseñar una silla, que un vestido, que un plan de marketing o comercial, que la trayectoria que quieres para tu empresa. Soy creativo, por eso me gusta diseñar un objeto tanto como ir a un banco a negociar un descuento de clasificación.

 -¿Qué es lo que más te gustaría diseñar y para quién?

Hasta la fecha me he decantado por rechazar las ofertas que he recibido para diseñar para otras empresas. Solo he echo dos y no las he firmado. Lo que me interesa es diseñar para mi marca. En un futuro quiero tener dos marcas. En una de ellas haré lo que me apetezca sin tener la presión que representa tener que vender. Lo que me apetece ahora es diseñar mi piso, y por supuesto, nadie me va a poner límites en eso.

 -¿Cómo es un día de trabajo para ti?

Estresante siempre, el estrés es una constante. Pero trabajo bien bajo presión, pierdo efectividad si no hay problemas alrededor o situaciones complicadas. 

Lobster's Day

-¿Cuál es el mejor consejo que darías a un joven diseñador?

Que ser guay esta muy bien, y ser cool está genial... pero que tenga en cuenta que la gente funciona con códigos, y que piense en un target antes de diseñar un producto. Creo que si yo quisiera comercializar lo que pondría en mi casa, no vendería mucho… ¿O ves tú a mucha gente con coronas por la calle? Hay que entender los códigos, lo que quiere la gente, y dárselo. Jamás pasarse de vanidoso.

 -¿Cómo te despides? 

Siempre me despido a la francesa. Cuando me canso me voy y luego envío whatsapps a mis amigos para despedirme. En el trabajo soy muy correcto, me despido como me introduzco, con una sacudida de manos.


www.lobstersday.com

FOTOGRAFÍA: Enrique Menossi

REALIZACIÓN: Lukasz Masewicz

TEXTO: Marta Martínez Arroyo

Lobster's Day