Posada Casa Zinc

El encanto del vintage

Hotel Zinc

Recuerda a un almacén del ferrocarril inglés del siglo XIX. Si has viajado por el interior de Uruguay, seguro que has visto unos cuantos... Junto a la puerta, en una de las piezas metálicas recuperadas con las que se ha compuesto la fachada, un cartel nos indica que no nos hemos equivocado: “Casa Zinc. Posada”.

Nos encontramos en La Barra-Maldonado, en un lugar llamado El Tesoro, muy cerca de la ciudad de Punta del Este. Ideado, diseñado y creado por Aaron Hojman, este hotel es el vivo reflejo de la personalidad de su propietario. Recorriendo cada una de las estancias, nos sumergimos en un viaje en dos dimensiones: la del tiempo -antigüedades, libros viejos, mapas, piezas recicladas...- y la del espacio -de todos los rincones de Uruguay y del mundo entero que visita, Aaron se trae algún mueble o algún complemento que encaja a la perfección con la estética de su posada.

La puerta está abierta, así que... ¿entramos?

Hotel Zinc

El patio y los jardines interiores del hotel son perfectos para disfrutar de un momento de relax. El lugar tiene todo lo necesario: paz, silencio y quietud a la sombra de un árbol...

La mesa del patio, estratégicamente situada a la sombra del olivo

Hotel Zinc
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La estética vintage que domina en Casa Zinc es también muy visible en el patio. Sillas y mesa con trabajadas estructuras de hierro forjado, sobre de mármol en la mesa... Incluso el menaje -en la foto de arriba, detalle de una jarra para el agua y un plato con limones- nos remite a tiempos pasados.

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Taburetes altos, una gran mesa de madera, una alacena que acoge libros, papeles y documentos y grandes rollos de papel almacenados en un cubo.

Los grandes ventanales son una constante en todas las estancias del hotel

Hotel Zinc
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Es una de las salas comunes de Casa Zinc, aunque bien podría haber sido un antiguo estudio de dibujo. Resulta el espacio ideal para celebrar reuniones o realizar trabajos en equipo.

Para los descansos, nada mejor que un refresco de fruta natural en alguno de los cautivadores rincones del exterior.

Divertida combinación de lámparas sobre la mesa del comedor

Hotel Zinc

 

Casa Zinc es un auténtico manual de decoración vintage e industrial. Las piezas recuperadas y las que se han comprado en anticuarios se mezclan con las adquisiciones internacionales del propietario de la posada en todas las estancias.

Así sucede tanto en los espacios de uso común como en las habitaciones: 6 dormitorios para los que se han escogido 6 temas, entre ellos el estudio del arquitecto, el de diseño, el aula de un colegio... O la espectacular biblioteca, llena de libros antiguos, con dos sillones de cuero, una cama king size y un jardín privado. ¿Te imaginas despertarte en esta habitación por la mañana? Salir al jardín, pedir que te traigan para tomar allí mismo un desayuno a base de zumo de naranja recién exprimido, granola y pan tostado con mantequilla y mermeladas caseras de frutas. Y después coger cualquiera de las obras de arte de una estantería y volver al jardín para disfrutar de la lectura. Pequeños grandes placeres de la vida...

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El comedor, ¿o quizás un club de viajes del siglo XIX? Con la gran cajonera, las bolas del mundo y los grandes mapas colgados podríamos confundirnos...

Hotel Zinc

Muebles pintados, preciosas ediciones antiguas de colecciones de libros, lámparas, suelo de tablones de madera y objetos de decoración -como el viejo ventilador de sobremesa- nos trasladan a aquellos románticos lugares donde los viajeros se explicaban sus fantásticas experiencias a lo largo y ancho del globo.

También en la cocina, parece que el tiempo se detuvo hace un siglo

Hotel Zinc

 

 

Anexa al estudio de dibujo, la cocina mantiene el mismo suelo de ajedrez que esta sala. Un detalle que, junto con las puertas acristaladas que separan los dos espacios, permite la comunicación visual y favorece la continuidad entre los mismos. Por el otro extremo, la cocina se comunica con el comedor.

En Casa Zinc, la cocina es considerada una zona común más, abierta a los huéspedes y disponible para todo aquel que quiera utilizarla. Toda esta planta, con la sala, la cocina, el comedor y el patio entrelazados entre sí, forma un conjunto espacial elegante, vivido, curioso. Y lleno de rincones y piezas sorprendentes.

Aquí, el visitante no tiene la sensación de alojarse en un hotel, sino de estar viviendo en un hogar, cercano y acogedor. Es algo más parecido a ir a pasar unos días con un amigo que nos abre las puertas de su casa. Maravillosa sensación.

Hotel Zinc
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El Estudio de Arquitecto -abajo-, con sus grandes ventanales en forma de arco y ambientado en los años 40-50 del siglo XX, es el dormitorio más amplio de Casa Zinc.

En los dormitorios aparece un nuevo elemento: las vigas de madera del techo

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El Estudio de Diseño -en la foto central y en la foto de arriba- es ligeramente más pequeño que el del Arquitecto. Para la decoración de esta habitación se han escogido piezas originales art déco de los años 30 a los 50.

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Las bañeras de las habitaciones proceden de antiguos hospitales. En este baño -abajo-, el espejo es de los años 50 y se trajo del antiguo hotel El Globo de Montevideo.

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La ropa de cama, en perfecta consonancia con la estética vintage del hotel

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Como en el caso del espejo del baño, en Casa Zinc encontramos más de un homenaje a los hoteles más míticos de la capital de Uruguay.

Las habitaciones estándar, con 23 m2 de superficie y grandes ventanales estilo atellier, ofrecen hermosas vistas sobre el patio del hotel y el olivo que lo preside.

Hotel Zinc

De vuelta a la escuela, con la pizarra, las reglas y las escuadras, los bancos... La experiencia Back to School, la propuesta más desenfadada de Casa Zinc. ¿Con cuál te quedas?

Hotel Zinc
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Hotel Casa Zinc

www.casazinc.com

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Fotos: Enrique Menossi

Estilismo: Solange Van Dorssen

Texto: Marta Martínez Arroyo