por Jacobo de Arce

Vivaldi en el club

La música clásica rejuvenece y se convierte en tendencia. Ahora las sonatas se escuchan entre gin tonics.

Daniel Baremboin

 

 

 

 

 

 

 

La escena podría aproximarse a algo así: una fría noche de enero en Nueva York, la nieve amontonándose en las vacías aceras del Village. En un sótano de Bleecker Street, una pequeña multitud se agolpa entre cervezas y cestas de nachos. El silencio se va imponiendo en la sala, aunque todavía se oye el tintineo del hielo en algún vaso de whisky. También -recoge el cronista de The New York Times- hay un persistente olor a marihuana.

Sobre el escenario de Le Poisson Rouge, sin embargo, no hay esta noche un concierto de jazz, ni tampoco se espera a la última banda indie de moda. Quien sale a cantar bajo la bola de espejos es Anna Netrebko, la gran diva de la ópera, posiblemente la número uno. La soprano a la que hoy muchos concederían el trono de una Callas o una Joan Sutherland.

 

Imagen: Daniel Barenboim en directo en Le Poisson Rouge

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imágenes: Arriba, rótulo de la sala Le Poisson Rouge

 

Abajo, concierto "Sinking of the Titanic" en Le Poisson Rouge

Le poisson rouge
Le Poisson Rouge

 

 

 

 

 

 

Ópera golfa

 Que una institución como la Metropolitan Opera de Nueva York organice un recital de clásicos rusos en un bar de Manhattan, lejos de la sacralidad de los grandes auditorios, de los palcos y las corbatas, puede parecer un fenómeno paranormal, pero no lo es tanto.

En los últimos años, la música clásica o académica se está abriendo a escenarios y públicos muy distintos de los tradicionales. Le Poisson Rouge, un espacio que sirve "arte y alcohol", el primero en sus más diversas manifestaciones, ya ha visto bajar sus escaleras a figuras como Daniel Barenboim o Thomas Adès.

 

 

 

 

 

 

 

 

Imágenes: Arriba, la violinista Leticia Moreno actuando en el estudio Q17.

 

Abajo, el guitarrista Miloš Karadaglic en la misma edición de Yellow Lounge.

En Yellowstone
En Yellowstone

 

 

 

 

 

Violines y sintetizadores.

Nuestro país tampoco es ajeno.

Madrid, como otras capitales del mundo, acoge periódicamente los Yellow Lounge, conciertos organizados por el legendario sello Deutsche Grammophon (DG), fundado en 1898, en los que jóvenes músicos revisitan a compositores de renombre fuera del contexto habitual.

El luxemburgués Francesco Tristano interpretando al compositor barroco Buxtehude en el Matadero, ante un público eminentemente hipster y treintañero, o la violinista Leticia Moreno lidiando con Falla en el loft donde se ubica un estudio de fotografía, entre cervezas y gin tonics y con los asistentes de pie, han sido sus dos primeras propuestas.

Portada 4 Estaciones
Vídeo Max Ritcher
Francesco Tristano
Portada Tristano
Portada libro Alex Ross

Portada del libro "Escucha esto" de Alex Ross.

Hay mucho más: el crítico de "The New Yorker" Alex Ross arrasa, también en España, con sus libros sobre clásicos y contemporáneos entre una audiencia joven y alternativa.

La propia DG publica una colección de discos, "Recomposed", en la que se pueden disfrutar diferentes experimentos a costa de compositores y obras míticas. "Las Cuatro Estaciones" de Vivaldi, reconstruidas y aliñadas con sintetizadores por el británico Max Richter, ha sido uno de sus más exitosos lanzamientos.

Arriba, portada y vídeo de la reinterpretación de "Las Cuatro estaciones" de Vivaldi, por Max Ritcher.

Abajo, imagen y portada De "Long Walk" de Francesco Tristano.

 

 

 

 

 

 

Imágenes: Arriba, retrato del músico alemán Hauschka y portada de su último disco "Abandoned City".

 

Abajo, vídeo de "Elizabeth Bay", perteneciente a su último disco.

Hauschka  retrato
Hauschka portada
Hauschka vídeo

Peter Broderick, Olafur Arnalds o Julia Kent son otros nombres a seguir. También el de Hauschka, un músico experimental alemán que fusiona electrónica y minimalismo, y que ha colaborado con la violinista, con dos premios Grammy en su haber, Hilary Hahn. En unas semanas publica su nuevo álbum, "Abandoned City". Un vistazo a su agenda de conciertos para los próximos meses, con visitas a pubs, radios alternativas, teatros centroeuropeos o el festival Schumann de Dusseldorf, da idea de hasta qué punto el universo de la clásica está viendo sacudidos sus límites mientras asiste a un saludable rejuvenecimiento.

Bienvenido sea.

 

 

 

 

 

 

 

 

REALIZACIÓN Y TEXTO: Jacobo de Arce

FOTOS: Lina Schtein, Annie Lesser, Beacon Pass y Mark Shelby Perry.