por Jacobo de Arce

Arte MAYÚSCULO

Letras, palabras, números: la tipografía se ha convertido en el último y omnipresente objeto de culto de la creación contemporánea. Un libro testimonia esta imparable tendencia

 

 

 

Las letras nos invaden. Decoramos nuestros salones con caracteres corpóreos. Colgamos de las paredes no ya obra gráfica, sino tipográfica. Hay fachadas recientes con palabras más grandes que sus puertas o ventanas. De los imanes de nevera de Scrabble al icónico "Love" (1966) de Robert Indiana, definitivamente consagrado en el Whitney Museum hace pocas semanas, la arquitectura, el arte y el diseño parecen haber encontrado un confortable refugio en el texto.

"Las palabras confirman nuestra existencia y nuestra relación con el mundo y con los otros", decía Manguel, y así parece atestiguarlo el arte contemporáneo, que ávido de hacer inteligible al menos alguno de sus mensajes, ha acabado recurriendo a una de las formas de comunicación más básicas pero también más ricas: el lenguaje escrito.

 

Izquierda: Comedy Carpet, Blackpool, England.

Derecha, arriba: The movement café, London.

Derecha, abajo: Dep Beep, estructura de acceso a un párquing subterráneo en la Art gallery Christchurch, Nueva Zelanda.

Movement café

 

Arriba, izda. "Luz nas vielas", arte urbano en un barrio de chavelas en Sâo Paulo, Brasil (por Boa Mistura)

Abajo:QV Merlobourne Carpark, Australia

Centro, arriba: 9 West 57th Street, New York

Centro, abajo: "Mirror", Yorkshire sculpture Park, England

Abajo: Bibi Khanim Mosque, Urbekitan, S XIV

 

 

Izqda, arriba: Instalación de J.Mayer H. en la entrada de la Berlinischen Galerie, Berlin.

Izda, abajo: Wales Millennium Center, Cardiff (exterior e interior)

Sobre estas líneas: The Written Garden (Gärtender Welt), Berlin

 

En "Lettering Large" el tipógrafo Steven Heller y el diseñador e ilustrador Mirko Ilic dan buena cuenta de esa fiebre reciente por la letra como adorno significante de la posmodernidad. Su salto, desde la página o la pantalla, a soportes tan megalómanos como un campo de Nebraska en el que se fijan inscripciones para ser leídas desde el aire o gigantescas esculturas de neón instaladas en las galerías de las más importantes capitales.

Aunque, como demuestra el libro, no se trata de un fenómeno tan novedoso. Las inscripciones árabes ya eran un elemento arquitectónico más en muchas mezquitas hace nueve o diez siglos. Y diseñadores como los Eames o Saarinen jugaban con tipografías en algunos de sus proyectos de los 50 y 60. Pero nunca, como ahora, habíamos vivido sumergidos en una sopa de letras comparable.

"Lettering Large. Art and Design of Monumental Typography". The Monacelli Press

www.monacellipress.com